Powered By Blogger

viernes, 29 de julio de 2011

Gritar fuerte es lo único que quiero,
y arrancar rápido es mi deseo,
porque no veo ninguna salida
ante algo que no cabe en mi mente.

Con esas fuerzas indomables que tienes,
tú te paras frente a mi cara,
haciendo que la vida no me vea
y que de a poco se apague mi flama.

Es increíble no recibir fuerzas de nadie,
y sentir la sangre que se me enfríe por completo
en un abismo donde mí fin es un desecho.

¿Qué hago? ¿Qué podré darte si ahora giro en torno a la angustia?
Dime y ponte en mis zapatos
ahora que siento que me hechan tierra al sepulcro
como si fuera un pobre bruto.

Tú, perdóname por no poder complacerte
y seguir en esta niebla sin poder verte,
porque aveces siento que no soy de aquí
y que no tengo el derecho de decirte:
¡te ami vida mía!

Gracias por permitirme salir más a la vida,
pero aún yo me pregunto...
¿cuál es mi pecado, para seguir con el alma urjida?

No hay comentarios:

Publicar un comentario