Tu que tienes el puñal de la gloria,
por favor convídame algo de tu triunfo;
tantas horas ya perdidas pidiendo ayuda,
y tantas obras realizadas en vano
como un desperdicio entre migajas.
A veces no puedo creer como en mi alma exista tanta soledad,
y en mis poros se refleje tanta angustia.
Te siento, si, te siento cerca pero estás lejos;
lejos de tenerte cerca.
Ya te perdí y no volverás a mí porque tu tiempo de espera acabó.
Todo tan incierto,
todo tan perdido, todo tan acabado.
Solo veo llantos y lágrimas a mi alrededor,
pero no, no son llantos. No es sino mi alma cansada
y abatida que la veo reflejada
en cada espacio de la vida.
Lo veo y no lo creo,
lo escucho y me repugna,
lo huelo y lo vomito,
pero es la realidad.
Solo ira y llantos en mi ser,
como una mentira viviendo está el miedo entregándose a mí con furor.
Deseos en vano,
Y solo quiero suspirar y sacar desde el fondo de mi corazón,
esa retroalimentación preciosa de la cual carece mi espíritu
y que el mundo conserva
¡te amo!