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sábado, 25 de diciembre de 2010

Suplica humana

Que alguien me escuche
Porque este es mi último grito de ayuda

Tengo una angustia tan grande
Y un temor inmenso.
Tanta obsesión frente a la estupidez

Como si no fuera un humano me comporto
Y como si fuera un animal arranco sin pensar

Llamen a un doctor,
Porque yo ya no puedo hablar
Necesito ayuda urgente
A mi vida le queda muy poco tiempo de vida
Y quiero gozarla

Angustia.

¿Que ocurrirá? ¿Vendrá esto de nuevo? No quiero vivir otra vez en el infierno. Tengo miedo hasta tal punto de morir en vida; me temo que puedo llegar a la parálisis completa si esto no se detiene; alguien debe frenar esto.

Debe haber una solución;
debe haber alguien que me salve
y me haga andar por los caminos tan anhelados,
que mi alma desea
y se conmueve con tan solo
recordarlos.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Vivir

Déjenme reír y jugar
Déjenme tolerar y relajarme,
Solo deseo tu misión máxima
Que aunque la escondas
La veo ansiada en tus ojos
Vivir.

Un pedido especial

Tu que tienes el puñal de la gloria,
por favor convídame algo de tu triunfo;
tantas horas ya perdidas pidiendo ayuda,
y tantas obras realizadas en vano
como un desperdicio entre migajas.

A veces no puedo creer como en mi alma exista tanta soledad,
y en mis poros se refleje tanta angustia.

Te siento, si, te siento cerca pero estás lejos;
lejos de tenerte cerca.
Ya te perdí y no volverás a mí porque tu tiempo de espera acabó.

Todo tan incierto,
todo tan perdido, todo tan acabado.
Solo veo llantos y lágrimas a mi alrededor,
pero no, no son llantos. No es sino mi alma cansada
y abatida que la veo reflejada
en cada espacio de la vida.

Lo veo y no lo creo,
lo escucho y me repugna,
lo huelo y lo vomito,
pero es la realidad.

Solo ira y llantos en mi ser,
como una mentira viviendo está el miedo entregándose a mí con furor.
Deseos en vano,
Y solo quiero suspirar y sacar desde el fondo de mi corazón,
esa retroalimentación preciosa de la cual carece mi espíritu
y que el mundo conserva
¡te amo!

sábado, 11 de diciembre de 2010

Un día en mi alma.

Hoy indague en el campo de mi vida, y sin querer hacer una hipérbole ni llenar lo visto en metáforas, eran demasiadas las siembras depositadas allí: no eran más que siembras puestas en mi alma y con furia y una podrida ira, crecían y se entrelazaban entre ellas. Una jauría de miedos y culpas; una multitud de sed y hambre de mi alma; un sin fin de preguntas sin respuestas. Lo que menos veía era la belleza del sitio, porque el futuro y las miradas fueron capaces de derrumbar el pilar del campo. No puedo creerlo, no puedo creer lo que estas miradas produjeron sin querer. No puedo creer hasta donde correré si en algún momento no habrá mas salida y veré si enfrento a la moustrocidad que tanto me acorrala. Moustrocidad horrorosa, demonio de mi vida que llevas rabia atacando a las almas hasta podrirlas. Enfermo y demente eres, y quieres conmigo convivir. La cruz más pesada de mi existencia: convivir contigo, demonio frustrado.

Mi voz en el mundo

Como la neblina viaja a través de los cerros
Y el perro corre tras el caballo,
Así mi voz se escucha cuando grito.

Viaja y viaja por el tiempo
Sin ser escuchado por nadie
Pero el esfuerzo de un hombre
Que ve en el mundo
No más que el reflejo de sus anhelos
Se satisface al saber que su voz es sacada
De lo más profundo de su alama

Estando vivo
Sin estar muerto
Aunque sea en vida
Del fondo de mi alma
Doy mi último grito
Que viaja por las colinas y se esfuma en el viento
Sabiendo que soy una persona,
Como tal, aunque sea para expresarme,
Que esto sirva.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

La bella soledad

En la soledad más provechosa me encuentro, no pensé nunca que honraría tal cuestión que apagó mis sueños constantemente; pero ahora te tengo a mi lado y solo por esta vez muestras lo mejor de ti. Solo deseo que me acompañes como muchas veces lo haz hecho, y estés conmigo en medio de mis admiraciones, escritos, pensamientos y anhelos para que así mi sonrisa no se esfume y pueda ser vista por ti, soledad tan malvada, pero esta vez tan buena que muestras lo mejor de ti al brindarme descanso a mi alma abatida. Tranquilo me encuentro aquí sin nada más que decir, porque todo está bajo un sistema y yo solo deseo estar en tranquilidad, pero me es inevitable el no expresarme; simplemente es algo que viaja por mi cuerpo e intenta salir por mis manos.

Y aquí en la bella soledad me encuentro, junto a una desdicha que tantas veces me perturbo, pero ahora, está conmigo en la ante sala de la monotonía, de las preguntas y respuestas sin resolverse, de la vida misma. Quisiera quedarme aquí por siempre ante tal esplendor que ven mis ojos y tales sonidos que escuchan mis oídos. Pero sé que debo volver; pero antes de levantarme daré mi último escrito y con la ayuda del sol le daré mi último canto a la soledad más hermosa e intangible que mi débil corazón de humano necesita.

A la espera de tu venida.

Siempre con desesperanza me he preguntado esto, y en la soledad de la malvada situación no me queda más que pararme frente a los demás para desearles la felicidad tan anhelada por mi alama. OH acústica guitarra que virtúan mis oídos para un porvenir mejor, pero que solo existe en mi pensamiento. En las penurias de la noche escucho el lamento de un anciano, y no es mas que el reflejo de cuanta gente llora en las antesalas de la mañana. Despierto al la luz del sol y solo descubro lo caliente que están los rayos; pero no me afecta ya que es tan solo el reflejo de cómo las almas a mi alrededor se encienden de calor moustroso. Ya es monótono este paisaje y está clavado en mi mente. Por un momento me sereno y escribo sin para, pero sé que es solo una expresión que no cambiará nada; aún así espero sentado porque no puedo levantarme ya. Tu supieras lo que tu acto produce, y no es mas sino un puñal apuntando al alma; supieras lo que tu felicidad me produce que no es mas sino la superioridad de tus actos. Miro hacia el cielo y no veo mas que desesperanza interior; miro hacia abajo y no veo mas que un imán sin dejarme avanzar; y por detrás siento el asecho del asesino sin sentimientos capaz de apoderarse del alma mas débil para su beneficio. Y enfrente, OH si, enfrente de mi percibo el mundo mas grande que cabe en mi mente: tan simple como preguntas sin respuestas y una conjugación infernal entre el mi pasado y el futuro. OH santa espontaneidad que eres capaz de llevarme por el paraíso tan anhelado de mi alama; OH naturalidad capaz de transportarme por el camino correcto. Sentado y con mi rostro tan enfermo, me dedico a seguir trabajando a la espera de que el mundo mas preciado al final del túnel salga a la luz.

Con la desdicha frente a mí

Miré al fondo de mi espíritu y observé los candados más apretados jamás vistos en mi vida pasada; candados que guardaban los miedos mas siniestros y oscuros que padezco sin dejarlos liberar. El mundo me ofrecía la salida para ellos y a la vez el respiro de mi alma, pero no podían salir. Encadenado y amarrado con fuerzas a la invasión del miedo y la desesperación, escucho la linda melodía desde lo lejos y en el horizonte del mar observo mi salida, pero no puedo nadar ni tengo las herramientas para llegar al otro lado, y solo quedo en la deriva de la arena caliente y cruda.

Tu alegría me inunda hacia abajo y solo veo a mi pasar la vergüenza; lleno de ira y desesperación a causa de la maldad que pasa frente a mis narices, actúo bajo mecanismos inhumanos, y solo me queda la desdicha de padecer en este sitio donde los recuerdos mas morbosos y terribles salen a la luz para destruirme el presente que se estaba construyendo. Ya la desesperanza es habitual en esta alma, la ira es algo incontenible, pero veo una pequeña luz al final del túnel que no se apaga nunca, estoy por alcanzar ¡bendita seas luz sagrada!, pero a poco decae y se apaga frente a mí.