Powered By Blogger

viernes, 19 de agosto de 2011

Nosé bien que habrá ocurrido,
quizás alguna bacteria entró a mi cuerpo,
que asesinó mi corazón,
dejándolo medio muerto.

Mis labios ya no regalan mi amor;
están muy secos, demasiado negros e hirientes,
por este otoño que se clavó en mi boca con pasión,
oscuro, gris y lleno de ojas malolientes.

Mis ojos brillaron un corto tiempo, y pestañean pérdidas,
de alegría, nostalgia y amor;
pero ahora no son mas que una par de aves muertas,
atropelladas por transeúntes que predicaban maldad.

A mis ancentros ya ni los recuerdo,
y el beso maternal ni lo siento.
Ahora que intento besar,
deseando recuperar,
lo que en la biblioteca de mi infancia se encontraba,
libros y libros que escribieron mi alegría,
añorando volver a esos años en que amaba,
solo encontré raíces viejas y marchitadas.

Un balde de agua me lanzo en mi cuerpo,
luchando con cuanta bacteria me entró al deseo;
pero nosé de que se trata
este apagón horrible que oscureció mis sentimientos.

Me veo en el espero y observo una triste momia,
enfriada allá en lo mas siniestro del campo,
y esperando a que pasen rápido las horas,
me quejo de que el amor y la pasión se me haya alejado tanto.

Una pelada ciudad,
ahí en lo más abandonado del poniente,
que antes era habitada con fragancia y humildad,
ahora vive la tristeza que llegó desde el malvado oeste.


lunes, 15 de agosto de 2011

Hermoso recuerdo

Las huellas que ahora estoy pisando en la arena,
son los recuerdos que están bajo mis pies,
porque sin querer pensarlo dos veces,
están encrustados en esta piel.

Franja rosada que cruza el cielo,
un cielo oscuro y temeroso.
Es allí donde el pasado vuelve,
pero es muy bello y se mantiene.

Franja rosada que atraviesa unas tristes nubes del cielo,
que se alejan llorando hasta formas mares de mi vista.
Así es como el pasado se aleja de mi vida,
pero esta vez soy yo el que llora su partida.

Ya tarde se está haciendo, y un frío lento se me acerca.
Todo está muy tranquilo, deleitándome por una leve marea;
pero son los bellos recuerdos los que me renacen frente a este paisaje,
que está para pintarlo y contemplarlo en un buen viaje;
donde la hermosa nostalagia,
antigua, vieja, contempladora y botada,
se esfuma como un cubo de hielo
en una fogata.