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sábado, 6 de noviembre de 2010

La rosa solitaria

Desde aquí veo la rosa solitaria
Tan feliz y libre la veo estar
Entre la tierra.
EL viento la apacigua del sol
Y el calor la alimenta día a día.

¡OH! Tan bello paisaje que contemplan mis ojos
No son mas que uno de los tantos anhelos de mi alma;
Sin embargo, debo callar
y tragarme tantas expresiones pesadas
que perturban mi ser.

Como me gustaría dejar de ser humano
 y transformarme en una rosa
para así poder estar libre y capaz de producir pétalos
cuan bellos sean para los ojos agraviados.
El deseo crece dentro de mi espíritu
a  tal punto de soñar con aquella rosa;
ser innato y sin vida como yo,
pero con una libertad y una belleza
que hace que nadie pase desapercibido
ante su cuerpo, y que posee mas riquezas
de lo que mi ser puede entregar.

Ella es pequeña y crece entre la tierra;
Ella cae, y con la lluvia vuelve a levantarse;
Es como un niño con sus padres
Aprendiendo el mundo,
Y al vez es  un espejo que habita en mí.

¡OH! rosa tan preciosa, tan bella y tan romántica;
Tan libre y sin nada,
Pero que puede hacer anhelar a cualquier ser humano
Su falta de libertad
Y su falta de fuerzas
            Para desencadenarse de sus ataduras.

jueves, 4 de noviembre de 2010

La tarde llueve.

Mi ciudad está lloviendo en este momento y el cielo gris que deja caer por medio de sus nubes oscuras la lluvia hacia nosotros. La gente camina y camina alrededor mío; el bien y el mal dentro de cada uno. En todos domina una faceta más que la otra.

Observo a una mujer de edad avanzada que no puede cruzar ¿Qué haremos juntos? O ¿qué haremos por separado? Unos de largo mientras otros se acercan para ayudarle. Y ¿qué hago yo? Egoístamente y por un mal hábito sigo de largo ¿Por qué? No creo que sea por una desatención, es mas por estupidez ¿Cómo me catalogaría la sociedad? Como un héroe en forma irónica y como un torpe de manera malvada.

Y el círculo monótono continúa en cada persona: cansados, molestos, contentos, tristes y felices seguimos mojándonos con la ilusión de que esta lluvia colabora con la sabia naturaleza. Para algunos pues es un día molesto que ojala no existiera. Pero yo no tomaré esa actitud; tomaré fotografías al cielo, a los árboles desnudos, a la calle bañada y al hombre fumando un cigarrillo, y finalmente a mí bajo techo escribiendo esto con la única y mera necesidad y expresión que, a juzgar por esta belleza de paisaje, estoy muy bien y a gusto sin ti.

El circo de mi vida.

Yo soy el payaso feliz porque mi alegría se basa en la superficialidad del circo en una noche. Soy el león rugiente que atraviesa la argolla de fuego  ya que mi orgullo es solo un aplauso  corto de un par de personas; y también soy el mono que corre en bicicleta debido a que mi risa es solo un murmullo entre millones de oídos. Soy el circo que alegra por una noche a la multitud pero luego es olvidada de sus vidas.

Enfrente de mi cara enfrento mi obsesión y con algo de valentía le muestro mi rostro a la vida. Soy tan solo una estrella fugaz en el cielo que le cambia la noche amarga a un niño, y después es solo el rellenamiento de su vida.

Con coraje e impotencia le muestro mi cara al sentimiento que se refleja en las personas que no se dan cuenta que son los mares, los ríos, la tierra y el sol, ¿Por qué? Porque aunque pasen los años y las décadas se apoderen del tiempo, sus bellezas no podrán ser arrebatadas de sus almas hermosas y llenas de vida.