Un ángel está parado en el portón del castillo donde el cielo se ha tornado negro porque la luz que brillaba sobre la aldea se había ido donde estaba este ángel. Él me quería vigilar y hacer que encontrara el sol; pero no salió y yo solo con mi cruz encima al lado de un archipiélago.
Pero como una broma, como una buena noticia, como un verdadero milagro estaba allí; sabía a quien agradecérselo. Esta agonizando para ver el sol, pero este se escondió junto con toda su luminosidad, y esta le pertenecía al ángel. Allí me seguía encontrando sin vida e incapaz de sobrevivir y hasta este mismo pensamiento me era ingrato.
Hey, algo pasa, expectante estoy. El sol se escondió por tercera vez y ahora ví exactamente donde se me fue; los cerros le cerraron sus puertas para que viniera hacia mí. Su luminosidad desterró mis deseos, mis miedos, mis anhelos y trabajó con ellos. Aquel ángel con una inolvidable sonrisa me miró, tomó mi mano y cariñosamente me abrazó. El archipiélago venía cargado de agua bendita. Con esto encontré tan solo lo que quería y esta constancia era una que no interrumpiría a los demás en lo absoluto y solo me llenaría el alma.
¡solo quiero vivir y tener! ¡nada mas!

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