En el peculiary armonioso estado de placer, donde lo más terrible se me hace innato por unmomento, el dolor se apacigua y el silencio me consuela. Es allí donde mi alma,mi emoción y mi espíritu quieren estar. En ese lugar tan inmenso que yo y mipueblo busca y anhela con ansias.
¡No! Deboasumir la triste realidad; en la cima de los lamentos, en el candado de lastristezas, en el monte de los miedos, es donde mi alma habita y se desliza; yase acostumbró a estar allí. El flujo de mi sangre se derrama por mi cuerpo,como señal de tus traiciones; el cuchillo que porta tu mente es enterrado a mícon profundidad, y el lamento crece y crece sin parar, como un bicho pisoteadopor un mastodonte. Análogo a esa metáfora está mi alma en medio del mundo.

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