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miércoles, 29 de septiembre de 2010

Dolor.

Soy una máscara sonriente que alegra a quienes están a su alrededor. En donde deben estar los ojos hay diamantes brillosos con una luz resplandeciente. En donde debe estar la boca, es un espacio sonriente que refleja la libertad de mi gente oprimida. Es una hermosa máscara con ropa de payasito mostrando delicadeza y amor sutil y tratable.

¡Pero no! yo no soy esa máscara, eso es tan solo un anhelo de mis deseos; detrás de esa cáscara bonita hay un hombre, un hombre con sentimientos que reflejan dolor; un dolor tan inmenso como un frágil cristal en medio de las llamas ¡Si! En el mismísimo abismo de mi vida me encuentro, donde la inseguridad y el miedo juegan su rol mas importante para perturbar mi alma. La música mas entretenida se perdió; la fruta mas deliciosa ya no está; el rostro mas bello no existe y ahora, solo queda un inmenso dolor; que enloquece, que dilata la defraudes, y deja al descubierto mis temores y los ojos de los buenos y malos deseos de quienes me observan.

Es el dolor profundo de mi alma que llora tu partida, que no ve tu pertinencia, que no te siente cerca.

Finalmente me alejo de ti muy despacio y voy quedando en la oscuridad fatal e infame para mi mente.

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